domingo, 19 de abril de 2015

Platero y yo


Aquí os dejo el tercer capítulo del proyecto Platero y yo (grabación de voz) en el que estamos participando. Hoy no tengo la voz especialmente radiofónica, espero que sepáis disculparlo.
  Aquí el texto para que podáis seguirlo:

CAPÍTULO III: Juegos del anochecer 

    Cuando, en el crepúsculo del pueblo, Platero y yo entramos, ateridos, por la oscuridad morada de la calleja miserable que da al río seco, los niños pobres juegan a asustarse, fingiéndose mendigos. Uno se echa un saco a la cabeza, otro dice que no ve, otro se hace el cojo... 

  Después, en ese brusco cambiar de la infancia, como llevan unos zapatos y un vestido, y como sus madres, ellas sabrán cómo, les han dado algo de comer, se creen unos príncipes:

 -Mi pare tie un reló e plata.
 -Y er mío, un cabayo.
 -Y er mío, una ejcopeta. 

  Reloj que levantará a la madrugada, escopeta que no matará el hambre, caballo que llevará a la miseria... El corro, luego. Entre tanta negrura, una niña forastera, que habla de otro modo, la sobrina del Pájaro Verde, con voz débil, hilo de cristal acuoso en la sombra, canta entonadamente, cual una princesa: 

Yo soy laaa viudita 
del Condeee de Oréé... 

  ...¡Sí, sí.! ¡Cantad, soñad, niños pobres! Pronto, al amanecer vuestra adolescencia, la primavera os asustará, como un mendigo, enmascarada de invierno 

—Vamos Platero... 



Pd: El sonido tan guay que suena de fondo, se oye gracias a un Oompa Loompa muy hacendoso que se prestó voluntario para echarme un cable. 

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